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El COVID-19 en nuestras vidas: pensar bien para adaptarse bien

La presencia del COVID-19 en nuestras vidas , como no podía ser de otra forma, influye en nuestros comportamientos a nivel individual y social de muy diversas maneras, dependiendo de la información con la que contemos, de nuestra forma de ser, de cómo nos tomamos las cosas y anallizamos las situaciones. Podemos encontrar tres principales maneras  de afrontar esta situación, según los pensamientos que tengamos de base :

- Muchas personas están afrontando esta situación de una forma lógica y racional, limitando sus movimientos según el estado particular de la pandemia, en cada lugar y situación. Entienden que es una situación exigente, se mantienen convenientemente informadas y se esfuerzan en estar lo más enfocados posible y tener la mejor actitud. Cuando no lo consiguen son pacientes consigo mismos, se toman su tiempo y vuelven a intentarlo. Con esta actitud suelen aparecer predominantemente pensamientos racionales tales como "es normal agobiarse un poco al salir a comprar, puedo manejar la situación concentrándome en mi respiración y en lo que tengo que hacer" o "la probabilidad que me contagie al salir siguiendo las recomendaciones es muy baja". De esta manera,  manteniendo un nivel de preocupación razonable, conseguimos exponernos a situaciones de forma que  podemos disfrutar del momento,  ya que logramos  un nivel de seguridad y confianza adecuado al minimizar los riesgos.

- Hay otras personas que están sintiendo mucho miedo y pueden desarrollar síntomas agorafóbicos que les paralicen. Les cuesta imaginar salir de casa, ver a los familiares, a los amigos, hacer la compra o acudir a ciertas citas o compromisos, y si lo hacen no lo disfrutan debido al miedo y a la ansiedad. Viven esta situación con mucho sufrimiento y se sienten incapaces de cambiar su situación. Esto les genera una gran desesperanza hacia su futuro ya que no logran tener ninguna confianza. Normalmente sufren pensamientos irracionales negativos tales como : "si salgo me agobiaré demasiado", "todo es muy extraño y peligroso",  o visualizar imágenes mentales de estar enfermo o de contagiar a algún ser querido. El resultado será una preocupación excesiva y un permanente estado interior de alarma.

- Otros, por el contrario, no son muy conscientes de lo que está sucediendo y asumen mucho riesgo.  Pueden pensar que el peligro es exagerado, que no es para tanto... parece como que no quisieran darse cuenta de lo que realmente está pasando, puede que inconscientemente para no sufrir... pero si no se dan cuenta de la realidad de la situación no pueden actuar de forma responsable, ni prevenir o minimizar los riesgos. Esta forma de actuar está basada en un sentimiento de ingenuidad y de euforia que proviene de una forma de pensar irracionalmente positiva. Pueden aparecer creencias o pensamientos tales como: "a mi ésto no me puede pasar", "es mi amigo, no puede estar contagiado" que nos llevará a sentir un exceso de confianza y a asumir un riesgo excesivo al mantener una actitud despreocupada y alejada de la realidad.

Entre estas tres maneras principales hay otras intermedias, que tienen más parte de una o más parte de otra. También puede ocurrir que, según las circunstancias o el trabajo mental que hagamos pasemos de usar predominantemente una manera a utilizar otra.

Dependiendo de en qué país vivamos y en qué momento de la pandemia estemos,  encontraremos más adaptativas y adecuadas unas conductas que otras. La situación cambia deprisa y tenemos que acomodar nuestro comportamiento a la situación particular que estamos viviendo en cada zona. Necesitamos mantenernos informados en lo importante sin caer en la sobreinformación y saber ser flexibles para adaptar nuestro comportamiento a los cambios que aparecen en cada  situación particular. Para ello es importante que se informe a la población de manera pedagógica, para aumentar nuestro nivel de conciencia sobre lo que está ocurriendo y  adaptarnos de la mejor manera posible. También necesitamos aumentar nuestro nivel de conciencia sobre nuestros pensamientos y emociones para aceptarlos como realistas o no y, actuar en base a ellos o, buscar una forma de pensar más flexible,  adecuada y adaptativa a la situación, que nos genere emociones más fáciles de manejar y nos ayude a actuar de una forma coherente con lo que está pasando tanto con la situación en general como lo que esté ocurriendo en un momento dado. 

Para clarificar e ilustrar este proceso mental y entender mejor lo que es un pensamiento racional y uno irracional os recomiendo clicar para leer el siguiente artículo: Pensamiento racional vs. irracional.

 

Donde quiera se puede vivir bien, pues vivir bien consiste en una absoluta adaptación a nuestro medio. Noel Clarasó Daudí.

Por Jesús Mendieta Martínez


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