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El COVID-19 en nuestras vidas I. Guía emocional para pasar el confinamiento.

Yo me quedo en casa. Yo, y la mayoría de personas que conozco en España y en buena parte del mundo. Muchas personas lo viven con agobio, miedo e impaciencia. Recibo decenas de mensajes al móvil con actividades para hacer con los niños, plataformas que ofrecen su oferta cultural de manera altruista, bulos alarmistas a través de las redes. Padres y madres estresados/as porque no saben cómo entretener a sus hijos. Y todos con las mismas preguntas en la cabeza: ¿qué va a pasar?, ¿cómo debo afrontar la aparición del COVID-19 (coronavirus) en mi vida?

Esa pregunta nos atormenta en muchas, demasiadas, ocasiones en la vida. ¿Acaso podemos controlar algo? Intentamos controlar nuestras vidas, nuestras emociones, los eventos privados y los factores externos. Controlar lo suficiente para que la vida duela lo menos posible. Evitar el dolor a través del control. Sin embargo, en nuestro esfuerzo intenso, nos perdemos gran parte de la experiencia de vivir, y nos llenamos de presión y de angustia. 

 

Por otro lado, la cultura occidental y capitalista en la que vivimos, nos empuja a una vida acelerada, donde se nos educa a valorarnos por nuestros resultados, por nuestro "éxito en la vida" medido por nuestra capacidad de ganar dinero y de gastarlo. Por la cantidad de actividades realizadas a lo largo de la semana o el número de nuestros contactos sociales o seguidores en las redes sociales. Avanzamos hacia una sociedad donde no tenemos que preguntarnos para qué hacemos todo eso.

 

Con la llegada del COVID-19, nuestro estado de alerta se nos ha disparado.  Emociones intensas que nos cuesta controlar. Incertidumbre ante la situación. Paranoia ante el contagio. Cambios en nuestras rutinas que nos producen confusión y ansiedad. 

 

Todo ello nos obliga a gestionar nuestras emociones, pero tenemos pocas herramientas para hacerlo y mucho tiempo en nuestras casas para rumiarlas. Os queremos transmitir algunas ideas para afrontar mejor el confinamiento.

  • Mantenernos informados/as. En una situación tan extraordinaria como la que vivimos, es importante informarnos día a día de los cambios que se van produciendo en cuanto a medidas, recursos y datos de interés acerca del virus, formas de contagio, medidas de protección, medidas de actuación en el área laboral y social... Eso sí, está contraindicado dedicarle demasiado tiempo a estas informaciones. Las veremos una vez al día en los principales medios de comunicación para que sean informaciones fiables, incluso mejor en los medios oficiales.
  • Detectar los bulos. Para ello es importante contrastar siempre la información que recibimos por las redes sociales con los medios oficiales. Y mucho menos, difundir información que puede generar confusión y alarma sin antes contrastarla. 
  • Procesar nuestras emociones escuchando lo que quieren decirnos y encontrarle un sentido. Un sentido para nosotros/as. Por ejemplo, en esta situación de pandemia a nivel mundial, aparece una emoción.
  1. LA NOTO EN MI CUERPO, con sensaciones difusas o concretas. Pongo el foco ahí.
  2. Le pongo un NOMBRE, es miedo. VALIDO  tener miedo. Me doy permiso para tenerlo. El miedo es una emoción que me previene de un peligro. Es lógico que esté ahí. Ahora toca preguntarme acerca de mi miedo.
  3. ¿QUÉ PIENSO acerca de esta situación?  reviso si mis pensamientos son racionales o irracionales. Reviso de dónde parten. Si mi emoción es tan intensa que me paraliza, probablemente parte de pensamientos irracionales.
  4. Por último, me plateo QUÉ HACER ante la situación que me causa miedo?  Si he separado adecuadamente los pensamientos irracionales de los racionales, organizo un plan de acción para afrontar el peligro de manera sana y templada, aceptando y validando la parte incómoda del miedo. 
  • Aprovechar este tiempo para RE CONOCERNOS. Para escuchar dentro de nuestros cuerpos y nuestras mentes dónde estamos y cómo somos realmente. Qué nos mueve, que nos gusta, a qué le damos importancia. Alejarnos del ruido exterior, el ajetreo, las prisas y las redes para escuchar atentamente nuestra identidad auténtica. ¿Cómo? Una de las mejores técnicas para ello es la meditación y el mindfulness. Recuerda que, a veces, el dolor nos informa de lo que es importante para nosotros/as. Conócete!
  • Establecer rutinas diarias saludables y llenarlas de sentido. No hagamos nada sin entender el sentido que tiene. Establecer rutinas aumenta nuestra fuerza interior. Nos da sentido. Pero, eso sí, tienen que ser rutinas que elijamos.
  1. Rutinas de autocuidado: higiene, alimentación, ejercicio. Estando PRESENTES en ellas.
  2. Rutinas productivas: trabajar en el área laboral. Si tenemos un trabajo que requiere nuestra atención, trabajar como si estuviéramos en el centro de trabajo. Si no nos satisface nuestro trabajo o no estamos trabajando, atender y reorientar nuestro currículum. Hacer cursos, aprender habilidades o mejorar nuestro valor como se nos ocurra. Arriesgarnos, probarnos en la seguridad de nuestras casas y el impás al que estamos obligados. Si nos causa ansiedad, relajarnos, meditar, y aprovechar el estado meditativo para generar creatividad.
  3. Ocio: Esforzarnos por disfrutar, reír, distraernos. Desconectar.
  4. Buscar nuestro espacio personal, en la medida de lo posible, dependiendo del espacio físico que tengamos, facilitar a los miembros de la casa tener espacios para estar solos cuando lo necesitemos.
  • Mejorar la comunicación con las personas con las que convivimos. No es momento de pelearnos ni de volcar nuestra frustración con los/as demás. Es el momento para practicar la paciencia y la tolerancia para una mejor convivencia.
  • Ser solidarios y conectar con nuestros/as vecinos/as. Salir a las ventanas para aplaudir a las/os héroes que salen todos los días a trabajar enfrentándose al riesgo de contagio para que podamos tener comida, medicamentos, transporte, sanidad. Saludar y hablar entre balcones con las personas mayores que se encuentran solas. Caceroladas, canciones...Todas esas iniciativas nos hacen sentirnos conectados/as socialmente, rompìendo la idea de que estamos solas/os en nuestras casas.

Esta guía nos puede ayudar a vivir el confinamiento con SENTIDO. Nuestro objetivo es aportar ideas para salir fortalecidas/os de esta situación, desintoxicadas/os del "ruido" exterior que nos impide escucharnos realmente. Para redescubrir quiénes somos realmente. 

 

 

 

Sin embargo, hay personas que ahora mismo se encuentran en una situación de especial necesidad. Personas enfermas o con familiares enfermos, mujeres que sufren violencia de género, personas que viven relaciones conflictivas con su pareja o con algún miembro de la familia... Para esas personas también va el artículo, Leedlo en función de vuestra situación personal. Personalizadlo. Y pedid ayuda. No estáis solas/os.

 

 

 

Las grandes elevaciones del alma no son posibles sino en la soledad y en el silencio. – Arturo Graf

 

 

Irene Mollá Balañac



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